A propósito de las estrategias que se pueden impulsar desde lo local, el PNUD (2004), señala que:
Se reconoce que la gestión local del riesgo de desastre es un elemento fundamental de toda estrategia nacional viable que pretenda reducir esos riesgos, basándose en la calidad de las redes comunitarias, el tejido social y la eficaz gestión municipal. Planteando como uno de los principales desafíos el cómo integrar la gestión del riesgo de desastre en las políticas de desarrollo. (p.76).
De esta afirmación del PNUD, se resalta la importancia que tiene el nivel local (actores comunitarios e institucionales) para la aplicación exitosa de cualquier política nacional en materia de gestión del riesgo. Ahora bien, pareciera que la gestión del riesgo no es un tema que haya logrado permear o transversalizarse en las políticas públicas de todos nuestros países. De ahí que, en relación a las deficiencias que a nivel mundial se vienen dando en materia de gestión del riesgo, el Banco Mundial (2012), menciona:
La falta de políticas y herramientas para la gestión del riesgo en los diferentes sectores, así como estrategias de acompañamiento, complementariedad y transferencia de capacidades a los entes territoriales, pueden considerarse como unos de los principales factores de la generación de riesgos. (p. 14).
En este orden de ideas, Claros (2011), hace mención a que “la última década ha dejado sentir el impacto de los fenómenos naturales en las localidades de todo el mundo y ha estimulado una reflexión colectiva sobre la cercana relación entre administración, desarrollo y riesgo de desastres”.
Toro (2013), en su artículo científico “Gestión de riesgos de desastres sociales: Una estrategia de desarrollo sostenible” explica que los sectores públicos y privados, suelen planificar sin tomar en consideración las variables de riesgo y asumen que la responsabilidad de la preparación de los desastres sociales recae en los órganos de respuesta.
El Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (en lo sucesivo Cepredenac)-PNUD (2013), afirma que los ámbitos, sectores y territorios donde puede materializarse la gestión del riesgo de desastre, son diversos y que la particular atención que los niveles locales han recibido en los últimos años, hace que en la actualidad sea común que se hable de la “gestión local del riesgo de desastre”.
La gestión local del riesgo, comprende un nivel territorial particular de intervención. Según las consideraciones del Cepredenac-PNUD, se distingue de procesos más generales de gestión, debido a que es propio de los actores locales y se caracteriza por ser participativo. Acá, destacan que el nivel local se distingue de lo municipal, y señalan que se tiende a considerar la noción de lo local a lo político-administrativo de las municipalidades, es decir, que al decir “gestión local del riesgo” podemos estar hablando de “gestión municipal”, aunque esta reducción no sea del todo conveniente.
Estando la gestión del riesgo inmersa en los procesos de planificación municipal, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias de Costa Rica, en lo sucesivo CNE, (2014), la define como:
Un recurso técnico y metodológico valioso en el contexto de los gobiernos locales, debido al tipo de decisiones que se deben tomar, así como al entorno complejo donde se desenvuelve. Esta herramienta resulta indispensable para alcanzar el bienestar, la seguridad de su población y el desarrollo sostenible (p. 11).
Señala además la CNE (2014), que “la gestión de riesgo cobra importancia como eje transversal y como elemento operativo en la planificación y aprovisionamiento presupuestal de las municipalidades”.
Gestión del riesgo y plan de desarrollo. Rossas, E. (2008), en el marco del Proyecto Piloto Lineamientos para la incorporación de la Gestión del Riesgo en el Plan de Desarrollo del Municipio Los Patios, Colombia; introduce la relación existente entre la gestión del riesgo y el plan de desarrollo municipal y se establece la importancia de la gestión del riesgo en el desarrollo, considerándolo un pilar fundamental para el desarrollo sostenible.
Menciona el autor la importancia de identificar a los actores sociales involucrados, señalando al respecto:
La primera instancia del proceso para la incorporación de la gestión del riesgo en el plan de desarrollo municipal, se basa en la identificación de los actores sociales que hacen parte del proceso, el cual se enmarca integralmente bajo una voluntad política para la toma de decisiones, y destaca a:
i) Alcalde del Municipio, ii) Secretarios de Despacho, iii) Equipo Consultor y iv) Concejo Municipal, entre otros (p. 10).
En cuanto a la metodología para esta incorporación, señala que no se obedeció a metodologías ni modelos preestablecidos, por lo que la base fundamental se sustenta en la socialización, capacitación, orientación y participación activa del equipo consultor e instituciones involucradas.
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