Entre las variadas iniciativas y esfuerzos que se han emprendido internacionalmente en las últimas décadas para promover la reducción del riesgo de desastre, destaca la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas N° 44/236 del año 1.989, mediante la cual se estableció el período 1990-2000 como el Decenio Internacional para la Reducción de Desastres.
A mitad de este período, en 1.994 se celebró en Yokohama, Japón, la Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres “Por un mundo más seguro en el siglo XXI” para revisar los logros alcanzados, con resultados poco alentadores, surgiendo en consecuencia, la Estrategia y Plan de Acción de Yokohama. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, en el cierre del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres, el 05/07/1.999 el Sr. Kofi Annan Secretario General de las Naciones Unidas, durante su discurso señaló que irónicamente en 1998 penúltimo año del decenio, se incrementaron dramáticamente los desastres y que continúa creciendo el número y pérdida por esta causa pese a los logros y esfuerzos creativos. Además de señalar que queda claro que el término “natural” para estos eventos es incorrecto.
En sus palabras, el Secretario General de las Naciones Unidas resalta algunos desafíos por enfrentar, entre estos, fortalecer la reducción del número y costo de los desastres y comunicar de modo más efectivo los conocimientos obtenidos sobre los desastres, el cambio climático y el uso del suelo, tanto a la población como a los actores políticos con responsabilidad de legislación. El compromiso social y político, es una de las reflexiones que nos deja Kofi Annan en su discurso, destacando que se debe comprometer la sociedad civil, el sector privado y los medios de comunicación.
La Organización de las Naciones Unidas, ha celebrado en tres ocasiones en Japón: Yokohama (1994), Kobe (2005) y Sendai (2015), la “Conferencia Mundial sobre Reducción del Riesgo de Desastre”, orientadas a la discusión de temas relacionados con el desarrollo sostenible mediante la gestión del riesgo de los desastres y el riesgo climático.
A pesar de los logros y avances que fueron alcanzados en la Región de El Caribe y la América Latina, finalizado este periodo, pareciera que los esfuerzos realizados resultaron insuficientes. A la mitad de este periodo -Decenio Internacional para la Reducción de Desastres-, fueron evaluados los alcances de los acuerdos en Yokohama, de cuyos resultados surge que se hace necesario reorientar los esfuerzos, por lo que se establece un nuevo Plan de Acción. Las líneas estratégicas de Yokohama, se plantearon orientar las acciones necesarias para enfrentar los retos que trae consigo la reducción del riesgo de desastre; con unos ejes a través de los cuales giran las diferentes actividades, mencionándose entre ellas: la gobernanza y el fortalecimiento institucional, el fomento de una cultura preventiva, la participación ciudadana en la toma de decisiones, el conocimiento y evaluación de los riesgos, la alerta temprana y la integración del sector privado y el rol activo de los medios de comunicación.
A la evaluación hecha a la Estrategia de Yokohama, se destaca la importancia y necesidad de una participación más activa y compromiso de la comunidad en los temas de reducción del riesgo de desastre en el ámbito local. En la Conferencia Mundial de Hyogo, se acordó mantener vigentes los principios del Plan de Acción de Yokohama.
Como un instrumento sucesor y complementario del Marco de Acción de Hyogo (MAH) y para promover la continuidad de las acciones emprendidas, en el año 2015 la Conferencia Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres de la Organización de las Naciones Unidas adoptó el Marco de Sendai.
Ambos marcos coinciden en los aspectos de la preparación para casos de desastre, aunque en Sendai se incorporan conceptos de resiliencia, rehabilitación y reconstrucción. En este último marco, no se menciona el aspecto de alerta temprana, sino más bien se da prioridad al fortalecimiento de la gobernanza del riesgo de desastres.
OBJETIVOS PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE
En el año 2000 se acordaron los Objetivos del Milenio y 15 años después, 193 países integrantes de la Organización de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030.
Esta Agenda, que contiene 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible, incorpora 169 ambiciosas metas. Estos objetivos para el desarrollo sostenible, tienen la particularidad de requerir la colaboración tanto de los sectores públicos y privados, como de la sociedad civil en general.
La diversidad de los aspectos contenidos y que se desglosan en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluyen aspectos de suprema relevancia, tales como la protección del medio ambiente, el desarrollo económico y el desarrollo social.
Los objetivos para el desarrollo sostenible, además incorporan entre sus metas, elementos específicamente vinculados con los procesos de la gestión del riesgo de desastre, entre los cuales tenemos los siguientes:
Objetivo 1 1.5 Fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones vulnerables y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima, desastres económicos, sociales y ambientales.
Objetivo 13 13.1 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.
Estos objetivos de desarrollo sostenible, se constituyen en una agenda primordialmente diseñada para la protección de la madre Tierra y la reducción de la pobreza.
Hernández, 2023.
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